Castillo de La Codosera

En el punto más alto de La Codosera, a 378 metros sobre el nivel del mar, se levantan los restos de una fortaleza que lleva más de siete siglos contemplando el horizonte rayano. El Castillo de La Codosera es mucho más que unas ruinas: es la memoria en piedra de un pueblo forjado entre dos naciones, testigo de asedios, guerras y leyendas que todavía hoy despiertan la curiosidad de quienes se acercan hasta aquí.

Aunque hoy solo conserva algunos lienzos de muralla integrados en una vivienda privada coronada por almenas, su silueta —rematada por la imponente estatua del Sagrado Corazón de Jesús— sigue siendo la imagen más reconocible de La Codosera, visible desde cualquier rincón del pueblo y buena parte de la campiña circundante.

Los orígenes: una atalaya en tierra de frontera

Las primeras menciones documentales del castillo se remontan al año 1264, aunque los vestigios que han llegado hasta nuestros días corresponden a una construcción del primer cuarto del siglo XIV. Su razón de ser era puramente estratégica: situado en el llamado Camino Viejo que conecta La Codosera con el Santuario de Chandavila, la fortaleza servía como atalaya avanzada y primera línea defensiva de Alburquerque frente a Portugal.

Desde su posición elevada, el castillo vigilaba una franja de frontera salpicada de fortificaciones portuguesas como las de Alegrete, Arronches y Ouguela. Perteneció a la Orden de Alcántara, cuyos comendadores están documentados en La Codosera desde 1335 hasta bien entrado el siglo XIX.

Destruido, reconstruido… y vuelta a empezar

La historia del castillo es una sucesión de destrucciones y reconstrucciones que refleja la turbulenta relación entre los reinos de Castilla y Portugal en esta zona de la Raya.

El episodio más dramático tuvo lugar en 1325, cuando las tropas de Alfonso IV de Portugal sitiaron La Codosera durante más de siete meses hasta tomar la fortaleza y arrasar prácticamente todas sus defensas. Tras una laboriosa reconstrucción, el castillo volvió a cumplir su función militar durante décadas, hasta que la Guerra de Restauración portuguesa (1640–1668) le asestó el golpe definitivo: el ejército portugués lo destruyó de nuevo, y esta vez ya no se levantaría como fortaleza operativa.

La leyenda de La Beltraneja

Como toda buena fortaleza de frontera, el castillo de La Codosera tiene su propia leyenda. Cuenta la tradición popular que Juana la Beltraneja —hija de Beltrán de la Cueva, señor de este pueblo— fue hecha prisionera tras ser derrotada por su tía Isabel la Católica en la guerra por el trono de Castilla, y que permaneció recluida en este castillo antes de ser deportada a Portugal, donde acabaría sus días en Coímbra.

De ahí que algunos conozcan esta fortaleza como el Castillo de La Beltraneja, aunque los historiadores advierten de que no existen pruebas documentales que respalden esta tradición. Sea historia o leyenda, el relato añade un capítulo fascinante al imaginario de La Codosera.

El Sagrado Corazón: un vigía moderno sobre ruinas antiguas

En 1957, sobre los restos de una de las torres del castillo, se erigió una colosal estatua del Sagrado Corazón de Jesús, obra del escultor Jenaro Lázaro Gumiel, el mismo artista que talló la Virgen de los Dolores del Santuario de Chandavila. La figura, en actitud de bendecir al pueblo, se convirtió desde entonces en el icono visual de La Codosera, una referencia que se divisa desde kilómetros de distancia y que aparece en innumerables fotografías de visitantes y vecinos.

Protección legal y estado actual

El Castillo de La Codosera está protegido por la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de castillos españoles y por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español. A pesar de esta protección, la fortaleza es actualmente de propiedad privada y no se puede visitar por dentro.

No obstante, merece la pena acercarse hasta el altozano donde se asienta para contemplar las vistas panorámicas del pueblo, la campiña y la línea de frontera con Portugal. El enclave es, además, punto de paso del Camino Viejo hacia Chandavila, un paseo muy recomendable para quienes visiten La Codosera.

Cómo llegar

El castillo se encuentra en la parte sur de la localidad, a apenas 100 metros del casco urbano. Se accede fácilmente a pie desde la Plaza del Ayuntamiento siguiendo las indicaciones hacia el Santuario de Chandavila por el Camino Viejo. La estatua del Sagrado Corazón sirve como referencia inconfundible desde cualquier punto.